miércoles, 27 de julio de 2011

Reseña: LOS TEJEDORES DE CABELLOS

Bibliópolis. Madrid, 2004. Título original: Die Haarteppichknüpfer. Traducción: José María Faraldo. 217 páginas.

La Ciencia Ficción es un género muy versátil que da cobijo a novelas de muy diversa índole. Desde las aventuras más desenfadadas y vigorosas del maestro Jack Vance hasta la erudición del no menos maestro Isaac Asimov, hay un amplísimo registro en el que tienen cabida incontables interpretaciones del género. La novela que nos ocupa bebe de muchas de esas fuentes. Llegué hasta Los Tejedores de Cabellos embaucado por los cantos de sirena que aseguraban que su lectura transmite sensaciones similares a las de Hyperion, seguramente mi obra de Ciencia Ficción favorita. Un buen augurio. Pero no necesariamente acertado.

Es cierto que se pueden encontrar semenjanzas entre la novela de Dan Simmons y éste Los Tejedores de Cabellos del alemán Andreas Eschbach. Sobre todo en lo que a estructura del relato se refiere. Ambas utilizan el recurso del cuento como fuerza motriz de una historia mayor. Los Tejedores de Cabellos arranca con mucha potencia: en las poco más de 10 páginas del primer capítulo sabremos que existe una casta de seres humanos que dedica su vida a tejer alfombras (una por cada tejedor) con los cabellos de sus esposas e hijas. Así ha sido durante miles de años, y estas alfombras son la base del sistema económico y social del mundo que Eschbach ha ideado. Y cuando te quieres dar cuenta, este capítulo concluye de forma rotunda e impactante, magistral.

Y es aquí cuando descubres que el segundo capítulo tiene poco que ver con el anterior: distintos personajes, distinto escenario. Con el tercero ya te queda claro: la composición del libro consistirá en pequeños fragmentos a modo de cuento que ofrecen información para que el lector, según avanza y se amplia el arco argumental, vaya encajando piezas. Además, Eschbach abre el objetivo de la cámara, y lo que empezó con un cuento de alcance limitado, familiar, torna en una historia de contiendas interplanetarias de milenios de duración. Estableciendo un paralelismo, podemos afirmar que el lector comienza contemplando un cabello para terminar admirando una vasta alfombra urdida con millones de ellos. Todas las piezas acaban cobrando significado, encontrando su lugar; el conjunto logra ofrecer las respuestas a los interregantes que van planteándose.   

La esencia de Los Tejedores de Cabellos descansa en lo que cuenta, desde luego. Una durísima fábula sobre el poder y la ambición, que yo he interpretado como una descarnada crítica a las absurdas religiones teocentristas, pero que bien podría aplicarse a muchos movimientos y tendencias políticas. Los capítulos autoconclusivos ofrecen dos lecturas: a pequeña escala cada uno es un efectista relato sobre el poder, el amor, el miedo, la religión o la familia. A gran escala conforman la historia de venganza y rencor de unos egoístas personajes hinchados de poder que no encuentran descanso en sus afanes totalitaristas. En realidad resulta muy satisfactorio comprobar cómo se va alzando el telón poco a poco, y cómo las piezas hacen "clic" en nuestra cabeza.

Por lo tanto, la fórmula para contar la historia parece exitosa. Una vez terminado el libro todo queda resuelto y los cabos bien atados. Lo malo es que en esta recera hay ingredientes que por sí mismos son poco apetecibles: algunos capítulos palidecen al lado de otros. El ritmo es inconstante, plagado de altibajos. Hay partes que son antológicas (ojo al capítulo titulado "El Palacio de las Lágrimas," un sublime cuento de horror apoyado únicamente en descripciones), y otras en las que cuesta mantenerse despierto. Para más inri, existe algún capítulo que aporta muy poco al total de la historia.

Al final queda en el lector un regusto agridulce. Como de haber asistido a una original, impactante y bien hilvanada representación teatral en la que no todos los actos han estado a la altura. Aún así, teatro del bueno.

 

3 comentarios:

  1. No tiene que ser fácil hacer un libro como el que reseñas y es muy normal lo que explicas. Si no sucediera así estarías hablando de uno de los más grandes escritores de todos los tiempos.

    Me ha interesado mucho la reseña, sobre todo por el tema de la extructura, pues un poco fue como hice mi primera novela. Se podría decir que cada capítulo era un pequeño cuento, aunque con los mismos personajes (aunque eso está un poco más visto).

    Saludos

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  2. Gracias por el interés mostrado en la reseña, Bolzano. Y por opinar sobre la misma!

    Tienes toda la razón; me parece muy meritorio componer un cuadro tan sugerente como el de Los Tejedores de Cabellos dando tan pocas pinceladas. Y comprobar cómo todo cobra forma es muy gratificante para el lector.

    Qué envidia siento cuando alguien me habla de sus incursiones en el mundo de la escritura. Me has despertado el interés por tu primera novela (¡tienes más! crece la envidia...). ¿Puedo preguntarte por ella?

    Un abrazo y gracias por pasarte por aquí!

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  3. Me leí el libro el año pasado y me gusto realmente mucho.

    Y como muy bien reseñas el capítulo "El Palacio de las Lágrimas" se queda en la memoria y es muy dificil de olvidar, para mí lo mejor del libro.

    Enhorabuena por tu página

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