sábado, 22 de octubre de 2011

Reseña: EL SUEÑO DEL FEVRE

Martin Fevre Hielo Fuego vampiro
Gigamesh. Barcelona, 2009. Título original: Fevre´s Dream. Traducción: Cristina Macía. 368 páginas.

La sombra que proyectan George R.R. Martin y su Canción de Hielo y Fuego es alargada. Raro es el mes en que alguna editorial no quiera insuflar vida al último pestiño de literatura fantástica cuyos derechos poseen promocionándolo como "el nuevo Martin" o "a la altura de Cancion de Hielo y Fuego". Lo malo es que a muchas les funciona la estrategia, ya que la gente está ávida de encontrar algo que rellene el hueco que deja la ausencia de Starks y Lannisters. Claro que la comparación al final pocas veces se sostiene, pero el libro ya está vendido.

Y aunque me parezca mal este denuedo por compararlo todo con Martin y su saga, buscando constantemente similares, sin abrir el abanico de opciones y así poder valorar y empezar a conocer otras George Martin, Fevre, vampiros, Marsh, Hielo y Fuego, Lestatalternativas (dentro de la fantasía, si se quiere, o llegando a otros géneros incluso, caramba, que hay todo un mundo ahí fuera), hay una posibilidad que muchos ni se plantean: ¡el escritor estadounidense tiene otras novelas! Sí, no todo empieza y acaba en Canción, ni siquiera para su creador. Así, poco a poco muchos han ido descubriendo la trayectoria anterior de Martin. El Sueño del Fevre aprovecha ese tirón publicitario y se coloca como la segunda obra más conocida de este escritor, gracias en parte a su reciente reedición.

¿Y que encontramos entre sus páginas? Una muy interesante revisión del cuento de terror de vampiros. Poco original en esencia, pero interesante por las novedades que introduce y el entorno donde se ambienta. Como siempre, no pretendemos destripar nada, pero sí se puede afirmar que la naturaleza que en El Sueño del Fevre se le otorga a los vampiros es absolutamente darwiniana (en la medida de lo posible), lejos del misticismo y frivolidad habituales. Un soplo de aire fresco muy de agradecer, al igual que la perfecta recreación de la época y el lugar donde se desarrolla la acción.

Porque la verdad es que el entorno resulta tan protagonista como sus personajes. Hablamos de los años inmeditamente anteriores a la Guerra Civil americana, centrándose en el negocio de los barcos de vapor que surcaban las aguas del Mississippi y sus afluentes. En ese Nueva Orleans sudoroso, afrancesado, donde la segregación racial dominaba la vida de la ciudad. Martin se sirve de la esclavitud para establecer una interesantísima analogía entre el vampirismo y la dominación racial: ¿no son ambas formas muy parecidas de alimentarse de un ser humano? ¿No roban la vida de una manera semejante? Durante la historia pasaremos de una ciudad a otra, pero siempre manteniéndonos en ambientes típicos del sur de EE.UU., donde se gestará el espíritu confederado, y lo haremos a lo largo del río, a bordo de barcos fluviales. Todo lo que tenga que ver con la navegación, George Martin, Fevre, vampiros, Marsh, Hielo y Fuego, Lestatexigencias y características de ese mundillo tiene tanta importancia en la historia como sus protagonistas. No se hace pesado descubrir cómo funcionaban esas grandes máquinas a vapor, ni el tipo de vida que se llevaba a en ellos. Pero el hecho de que Martin le conceda tantas páginas a la navegación fluvial hace que, a veces, la historia principal, la que da cuerpo a la novela, quede un poco relegada. Hay claros descensos en el ritmo de la acción.

El libro dibuja la historia de amistad de sus dos protagonistas, antagónicos en casi todo: Abner Marsh, experimentado capitán de barco, terco, feo, rudo, adusto, antipático, y Joshua York, enigmático socio de Marsh, refinado, elegante, atractivo, culto y gentil. Ambos verán entremezclados sus destinos al perseguir un sueño común (botar el barco más rápido y lujoso del Mississippi) pero con diferentes propósitos. Uno de los valores del libro, tal vez su mayor baza, es la progresión de estos dos caracteres. Dos personajes excelentemente recreados por Martin, que como en toda buena historia pasan de un punto A a un punto B. Eso es evolución, tantas veces echada en falta. Y su amistad también evoluciona, con coherencia y fundamentada en unos valores admirables. A destacar el epílogo final.

George Martin, Fevre, vampiros, Marsh, Hielo y Fuego, Lestat
Martin crea grandes personajes. El estilo no está tan depurado en El Sueño del Fevre, pero se nota lo mucho que trabaja en ese sentido. Marsh y York lo demuestran (por cierto, estoy seguro de que para crear el personaje de Marsh se basó en si mismo, el capitán es una prolongación literaria del propio Martin), pero también los malos de la historia: Damon Julian se puede mirar cara a cara con el Lestat de Anne Rice y salir victorioso. Y Sour Billy Tipton encarna lo peor del ser humano. Un tipo de malo completamente aborrecible, sin nigún atractivo ni posibilidad de redención. Ninguno de los dos dispone de muchas páginas para conformar su perfil, pero a Martin no le hace falta mucho papel para ello. Grandes descripciones de sus personalidades a través de sus actos.

George Martin, Fevre, vampiros, Marsh, Hielo y Fuego, Lestat
La historia peca, en algunos momentos, de lenta. Y a ello se le suma una estructura extraña, como interrupciones constantes, que rompen la dinámica: Martin abusa demasiado de la elipsis, dejando enormes agujeros en la historia que luego deben ser llenados en pocas páginas y apresuradamente. A pesar de ello, la sensación final es muy positiva, y todo aquel que quiera descubrir qué pasaría si  mezclásemos Salem´s Lot, Anne Rice y Oliver Twist con una memorable historia de amistad, tiene una cita con El Sueño del Fevre.

7 comentarios:

  1. Yo no he leido absolutamente nada de Martin aparte de Cancion de hielo y fuego (que aun no he terminado del todo...). Este libro, aunque le resaltes unos cuantos peros, suena bastante interesante. No me imaginaba a este hombre escribiendo algo distinto a la epica. En fin, tendre que buscarlo porque me ha picado la curiosidad. Saludos!

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  2. Hola Xula,

    Lo bueno que tiene el libro es que, acostumbrados a los interminables textos de Martin, se lee rápido.

    A mi siempre me ha gustado el "universo vampiro", pero considero que incluso sin ser un gran aficionado, se puede disfrutar un montón; ayudan los geniales personajes y la bonita historia de amistad que subyace.

    Un saludo Xula!

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  3. Hola Guillermo!!!

    Muy buen libro el que reseñas, para mí fue una sorpresa cuando lo leí hace más de un año. Como bien dices a veces se hace algo lento pero los personajes son simplemente magníficos, sobre todo Abner Marsh. Es increible el cariño que se acaba cogiendo al orondo de Marsh.

    La historia de los barcos fluviales y esa atmósfera de decadencia que inspira la novela me parece otro de sus puntos fuertes.

    Muy buena reseña!!!

    Saludos y a pasarlo bien!!!

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  4. Excelente novela de aventuras sin pretensiones... ¡y autoconclusiva!. Me hizo disfrutar mucho, la verdad. Y el personaje de Abner Marsh, a la altura de los mejores de Martin.

    Lo que comentas de las elipsis, al principio me intrigó: ¿qué había movido a Martin a parar en seco la narración? Creo que aparte del valor dentro de la historia, que lo tiene, es para calmar al lector antes del magnífico final, y así éste gana considerablemente en ritmo narrativo.

    Saludos, y buena reseña.

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  5. Hola! qué tal? Acabo de descubrir tu blog, le he estado echando un vistazo y me ha gustado mucho, volveré a visitarlo más a menudo, te mando un abrazote!

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  6. A mi hace tiempo me comentó un lector observador, que en los libros de Martin tienden a repetirse personajes que esencialmente son lo mismo. En este libro, por ejemplo, pongamos a Joshua York: un personaje extremo, valiente, que desafía las convenciones sociales y morales de su entorno y de su época, arriesgandolo todo para ir en pos de una utopía (la convivencia pacífica entre vampiros y humanos). Si te das cuenta, este personaje es muy, muy similar a un personaje de Canción de Hielo y Fuego, y también a uno de su novela de ciencia ficción Muerte de la Luz. No te dire cuales ;) de momento.

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  7. Y otro apunte: No estoy de acuerdo con esa resemblanza de Damon Julian. No se parece a Lestat, al menos al Lestat de las primeras novelas de Rice (las ultimas no las he leido). Julian es lo peor. Es el mal, el vacio, la terrorífica nada. SPOILER GORDO SUEÑO DEL FEVRE: de hecho, cuando Marsh se dá cuenta de su verdera naturaleza -o de la ausencia de ella, mejor dicho-, siente autentico pavor: "Abner Marsh supo que Joshua estaba en lo cierto. Julian estaba loco; peor que loco: era un espectro, y la cosa que habitaba en su cuerpo no tenía mente". Recuerdo que cuando lo leí me impresionó bastante.

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